

El bautizo del crucero "Queen Victoria" fue perfecto hasta que la "madrina", Camila Parker, presionó el botón para estrellar la tradicional botella de champán contra el barco, de 90.000 toneladas, tras pronunciar la frase "Que Dios lo bendiga y a todos los que viajen en él". Pero la botella resistió el impacto y quedó prácticamente intacta, un imprevisto que los hombres de la mar consideran de mal agüero para cualquier embarcación. Tras el gafe, hizo falta una segunda botella que, esta vez sí, se hizo añicos
La duquesa de Cornualles acudió junto a su esposo, el príncipe Carlos, y disfrutó de una ceremonia muy pomposa en la ciudad costera de Southampton, en el sur de Inglaterra, a la que asistieron unos 2.000 invitados que agitaban banderitas británicas.
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