

El tercero en la línea de sucesión a la Corona británica volvió de un viaje junto a su novia y prendió un cigarrillo en el aeropuerto, aunque había dicho que abandonaría el hábito.
El hijo menor de Lady Di -quien comenzó con su hábito a los 14 años y llegó a prender 20 cigarrillos por día en la Universidad de Eton- había dicho que dejaría el tabaco antes de comenzar su servicio en la provincia de Helmand, Afganistán.
El sargento Dean Barnes, quien estuvo en Helmand con Harry, bromeó: "El afirmó que era un no fumador, después comenzó a pedir cigarrillos. Aún nos debe varios".
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