
14/11/2007 VMT
Elena de Borbón, de 44 años, y Jaime de Marichalar, de 45, confirmaron ayer un rumor que desde hace años circula de boca en boca, que su matrimonio va mal. Aún así, la noticia de la primera separación conyugal que se produce en el seno de la Familia Real española, siempre atenta a dar la imagen de familia unida y bien avenida, ha quedado suavemente matizada como un "cese temporal de la convivencia matrimonial", realizado además de "mutuo acuerdo".
Tras haber luchado contra una prolongada crisis matrimonial, de la que ya empezó a hablarse en 2002, la Infanta tomó hace unos días la decisión de trasladarse junto a sus dos hijos a su antigua vivienda, situada a pocos metros del domicilio conyugal, un elegante dúplex en la "milla de oro" del madrileño barrio de Salamanca.
El comunicado de ayer es la crónica de una separación anunciada, pero tal vez no se habría hecho pública aún de no haber sido porque la información llegó antes al diario catalán "La Vanguardia". En todo caso, la noticia se produce en un momento de gran exposición mediática para la Corona, después de que el Rey mandara callar al presidente venezolano Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile.
A partir de ahora, según fuentes oficiales, doña Elena continuará con su agenda oficial "con toda normalidad", mientras que Jaime de Marichalar podrá seguir utilizando el título de duque de Lugo.
Los rumores de crisis en el matrimonio han sido frecuentes. Quizá la imagen más reveladora se produjo este verano cuando Elena, sin su marido, acompañó a su hermana, la Infanta Cristina, a la que ahora está más unida que nunca, y a la familia de ésta, en unas vacaciones por Croacia y Montenegro.
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