
12/09/2007 VMT
Lo más glamuroso de esta semana en el mundo del espectáculo ha sido, sin duda alguna, la llegada al Festival de Venecia de algunos de los personajes más célebres en el terreno cinematográfico. Unos de los más espléndidos fueron, como siempre, los Jolie-Pitt. Ambos destilaron elegancia por los cuatro costados. Él con un impoluto esmoquin negro con una chaqueta blanca como broche y ella con un vestido de encaje negro y beige que dejaba al descubierto su cúmulo de tatuajes. Brad y Angelina se mostraron cariñosos, pero sin los excesos del matrimonio Cruise, lo que contribuye a sofocar, al menos de momento, los persistentes rumores de crisis entre la pareja.
Otro que no podía faltar a la cita era George Clooney, que cada vez deja más claro que él es como el buen vino. Se presentó al evento teñido con unas atractivas mechas rubias y con una irresistible barbita de tres días. Además, como bonito accesorio, llevó a su reciente ligue, Sarah Larson, una esbelta castaña que lució para el acontecimiento un sencillo y ajustado vestido negro aderezado con joyas de Bvlgari. Para envidia de todos, y con el objetivo de dejar patente que aquella hembra era suya, Clooney marcó el territorio plantándole un apasionado beso en los morros que disipó cualquier duda posible. Por su parte, Jude Law, considerado uno de los mejor vestidos en la meca del cine, sorprendió con un extraño esmoquin huérfano de pajarita.
También pasearon por la alfombra roja veneciana Keira Knightley, que estaba espectacular con un traje que disimulaba su escuálida anatomía o Collin Farrel, que pese a su refinada indumentaria no logró ocultar su característico aire granujilla. Soberbia se mostró por aquellos lados también Charlize Theron, que lució piernas a su llegada al puerto de la ciudad italiana y más tarde las cubrió con un impresionante vestido dorado de larga cola. Más modestitos, pero no por ello menos insignes, se mostraron Woody Allen y su joven esposa, Soon Yi.
Y no podía faltar la representación española en el festival: la Pataky hizo gala de su nórdica belleza, que no requiere de atavíos de otro mundo, con una informal vestimenta que estaba en sintonía con la su novio, Adrien Brody, un feo que cada día esta más guapo. Lo cierto es que la rubia no sólo no requiere de mucho adorno para estar guapa, sino que, visto lo visto, deslumbra con más fuerza cuanto más sencilla se arregla. Elsa estaba más guapa con su "look" casual de tarde que con su lujosa vestimenta nocturna.
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