
03/03/2006 Vocento VMT
Después de treinta y cinco días, la peluquera Raquel Mosquera recibió el alta médica y abandonó ayer la clínica López Ibor, especializada en enfermedades mentales, donde había permanecido ingresada las últimas semanas.
Tal y como ocurrió el día que saltó la noticia de su traslado por urgencias a la unidad de psiquiatría del hospital Puerta de Hierro, el programa de Telecinco «Aquí hay tomate» informó casi en directo de cada paso que dio la viuda de Carrasco, que en estos momentos permanece en su casa de Torrelodones en compañía de su esposo, el nigeriano Tony Anikpe, su perro y se supone que su hija Raquel que, hasta la fecha, estaba bajo el cuidado de sus abuelos maternos.
Raquel salió sonriente de la López Ibor y se metió en el coche que conducía Tony, quien días atrás había anunciado la posibilidad de llevarse a su mujer a Nigeria para que se cuidara.
Lo que ocurra ahora con la peluquera no deja de ser un misterio. Se supone que el juez ha autorizado esta alta una vez que los médicos le han enviado el informe que así lo aconseja. A fin de cuentas, a Raquel la ingresaron de forma involuntaria y con una orden judicial después de que la médica psiquiatra de urgencias así lo indicara. Ahora tendrá que seguir al pie de la letra el tratamiento que dejó durante los meses de su embarazo, abandono que puede ser la causa de la crisis o brote psicótico que, según parece, ha sufrido.
Pero ayer el rumor era otro. Con su vuelta a la vida normal ya se barajan fechas para su primera aparición en un plató de televisión. En este último mes, su marido ya ha pasado por dos cadenas y, como él confirmó, van al cincuenta por ciento en las exclusivas. Que Raquel haga la suya es cuestión de tiempo. Hasta ese momento me cuentan que en un juzgado de Madrid hay una demanda para incapacitarla.
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