
12/02/2008 VMT
Paul McCartney y su última esposa, Heather Mills, se vieron las caras en el Tribunal Superior de Londres al comienzo de un proceso judicial de varios días en el que se dirimirá su divorcio.
La ex modelo, de 40 años, fue la primera en llegar al juzgado londinense en un Mercedes negro de cristales oscuros, mientras que el ex Beatle, de 65, lo hizo poco después, sonriente y aparentemente relajado.
Mills, que perdió una pierna al ser atropellada por un coche de Policía en 1993, fue escoltada al interior del tribunal, donde se celebrarán las audiencias a puerta cerrada.
Según la prensa británica, la activista contra las minas terrestres se representará a sí misma en este caso, tras haber despedido a su antiguo abogado, Mishcon de Reya, al que se calcula que debe dos millones de libras (unos 2,7 millones de euros) en concepto de honorarios.
Esa decisión de Mills de prescindir de representación legal puede complicar el juicio, ya que ella misma deberá interrogar a su marido y defender sus intereses, lo que, en un caso como éste, en el que se barajan cifras de compensación récord, puede ser contraproducente.
De acuerdo con expertos consultados por "The Times", el hecho de que no cuente con abogado obligará al juez a clarificar y precisar en todo momento sus argumentos.
Nadie sabe exactamente en que momento de la negociación se encuentra la pareja, que desde que anunció su divorcio tras cuatro años de matrimonio, en mayo del 2006, ha intercambiado amargas acusaciones en la prensa.
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