
07/12/2005 VMT
Britney Spears estaba el pasado viernes presta y dispuesta a pasar un cumpleaños de lo más familiar, pero su marido, Kevin Federline, le amargó una fecha tan señalada como ésa. Al parecer, el cantante en paro se ha vuelto un profesional de la noche, de las fiestas de Hollywood a las que acuden tantas estrellas. Sus actos de "golfería" no han tardado en pasarle factura: Britney le ha puesto "de patitas en la calle" con maletas incluidas y ha ido a dar con sus huesos al hotel Beverly Hills, según la página web "imdb.com".
Además, se ha quedado sin su flamante Ferrari (valorado en 160.000 euros), pues la "princesa del pop" lo ha devuelto al concesionario donde lo compró. El consuelo de Britney fue coger un vuelo a Las Vegas y pasar su 24 cumpleaños con sus amigos en la ciudad del juego.
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