23/09/2008 VMT
Cambio de vida radical es el que está protagonizando el último amor del torero Francisco Rivera, Blanca Martínez de Irujo, desde que la pareja decidió terminar su relación tras tres años juntos. Blanca salió del domicilio que compartía con el diestro y que pertenece a Rivera, se llevó todo lo que asegura que es suyo (cortinas incluidas) y se mudó cerca de su hermano, que ya se sabe que la familia es lo que a uno siempre le queda. Blanca había apostado fuerte por esta relación puesto que se divorció de su marido italiano, dejó su piso de casada, cambió a su niña de colegio y se enfrentó a todos los comentarios tras ennoviarse con el que había sido marido de su prima hermana Eugenia.
Pero salió mal. Hoy, cada uno por su lado, siguen sus caminos y el de Blanca tiene más novedades, puesto que aparte de casa nueva y amigos nuevos (ha recuperado sus amistades de siempre) también se dispone a ponerse a trabajar, algo que hacía de soltera y que ahora retoma más por necesidad que por puro entretenimiento. Según me contó, ya está en contacto con una revista para entrar en el departamento de publicidad y captar anunciantes. Todo un reto en época de crisis.
Dicen que Blanca tiene un carácter y que Francisco está ahora más suelto desde que no organiza su vida. Lo cierto es que es una mujer educada y tranquila y dispuesta a aprovechar lo bueno de la fama puesto que días atrás no dudó en dar la cara ante los medios en la fiesta de "Vanity Fair" y lucir un diseño de Schlesser sobre la alfombra roja. Desfiló, saludó y hasta habló. Me confesó que está tranquila, que las rupturas nunca son fáciles y que se dicen muchas mentiras sobre su vida. "Lo que más me duele es que tengo una hija que va al colegio y le cuentan historias. Las cosas son mucho más sencillas de lo que aseguran", explica.
En eso tiene razón. Siempre hay efectos colaterales y al final los niños sufren todo: las rupturas, los escándalos... Lo que no niega es que su caso fue todo un huracán mediático en el mundo del corazón puesto que su relación con el marido de la duquesa de Montoro era mucho más de lo que los guionistas de culebrones podían pensar. De ahí que se organizara la que se lió.
Hoy, soltera de nuevo en el mercado, a Blanca ya le adjudican algo más que una simple amistad con un hombre muy atractivo, de nombre Eduardo, divorciado y muy divertido y ligón, con el que se le vio este verano en una cena justo después de aparecer en la playa con Rivera. Eso sí, me aseguran que no hay nada y que el sábado él fue con su nueva pareja, M.S., al polo de los González Green en Sotogrande. Está claro que Blanca ya tiene su hueco en las crónicas rosas y su huella en las alfombras rojas.
pero de verdad lo necesita ???
PROGRAMAS DEL CORAZÓN. Los más vistos, los más criticados, ¿qué opinas de ellos?, ¿más regulación o es libertad de expresion? Opina