
08/09/2007 VMT
Aprenderá idiomas, protocolo e irá a la universidad. Y, por su futura condición de heredera, deberá conocer las Fuerzas Armadas. Pero, de momento, la infanta Leonor estrena guardería. Y para chinchar a quienes pretenden ver a una niña sumida en un incontrolable sollozo al separarse de sus padres en su primera cita escolar, sólo cabe asegurar que a Leonor le encanta la escuela. Vamos, que no nubla la sonrisa espléndida y el brillo en los ojos azules de esta niña que el mes que viene cumplirá dos años. Quizá por herencia del temperamento didáctico de sus padres y abuelos, o porque intuye que el largo camino que supone prepararse para ser reina conviene iniciarlo con buen pie.
La que ha tenido que contener el llanto como una niña, con disimulo, ha sido doña Letizia. «Se sufre», dijo la Princesa de Asturias. «Como sufren todas las madres» al ver a sus hijos hacerse mayores. También el Príncipe siente «pena», pero está contento de ver que la niña «se adapta muy bien. En casa repite las palabras que aprende en clase». Don Felipe fue el primer heredero español en compartir aula y pupitre con otros estudiantes. Hasta entonces, los herederos eran formados en palacio bajo la supervisión de tutores y preceptores.
DIVERTIDA E INTERESADA
Ayer, en su tercer día en las aulas, la Infanta ofreció a los numerosos fotógrafos que aguardaban ver una desangelada imagen la mejor de sus caras: divertida e interesada por cuanto ocurría a su alrededor. Y eran las ocho menos cuarto de una mañana fresca en Madrid. A la "orden" de «vamos al cole» pronunciada por ella, la séptima nieta de los reyes de España consintió que sus padres la cogieran de la mano y, tirando con esmero de su mochila-carrito y vestida de deportivo uniforme, cruzó el umbral y se despidió de los Príncipes. Con un beso y un abrazo, antes de encontrarse con sus 41 compañeros de la guardería del Palacio de El Pardo, próxima a la Zarzuela, a la que acuden los hijos del personal de la Guardia Real.
La infanta pasa las mañanas haciendo juegos de psicomotricidad, en el jardín con el arenero y embadurnándose de pintura los dedos -ya tiene un dibujo colgado en la pared del aula- . Le ha tocado guardar sus bártulos en el casillero que está entre los de Víctor y Alba. Si ahora le ha gustado el "cole", veremos el mes que viene. En la clase de la pequeña Leonor hay doce globos de colores; los meses del año, con las fechas de los cumpleaños de todos. La niña cumple tres el 31 del próximo mes. Dentro de unos años la veremos pronunciando su primer discurso oficial -el Príncipe lo dio a los 13 años- y nos acordaremos de la alegre infanta Leonor en su estreno en la escuela en aquella clase con globos de colores.
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