
25/08/2009 VMT
Unos 35.000 admiradores serbios y de otros países de la región acudieron al espectáculo que la estrella pop ofreció anoche en el marco de su gira Sticky and Sweet en la que promueve su nuevo álbum Hard Candy.
Comenzó con más de una hora de retraso, en una oscuridad total, y de repente, con un vídeo representando cómo se hacen dulces, a la escena saltaron los bailarines y Madonna en el trono, vitoreada por el público y prometiendo gran diversión a su estilo de reina del pop y brotando de energía.
La primera canción que entonó fue Candy Shop, bajo las luces de los láseres y 400 diversos reflectores. El concierto tuvo lugar en un escenario espectacular de 400 toneladas, con 8 gigantescas pantallas LED, instalado en la capital serbia cerca de la confluencia del río Sava en el Danubio, en cuyos alrededores podía desde lejos escucharse las ovaciones del público y divisar todo un festival de luces.
La instalación parecía repleta de un auditorio entusiasmado a pesar de que en realidad no fueron vendidas todas las entradas, ya que en total había 50.000 billetes disponibles por precios de entre 32 y 107 euros.