
31/07/2007 VMT
La infanta saludó a cuantas personas se le cruzaron en el camino, correteó por las instalaciones e hizo mimos y carantoñas a sus padres y abuelos. También el Rey jugó con ella mientras hacía que le «quitaba» la nariz pellizcándosela con los dedos. La niña de un año y nueve meses, llamada a ser Reina un día, acudió a media mañana con su madre y sus abuelos paternos al Club Náutico, donde ya les esperaba el Príncipe de Asturias.
Su hermana, la Infanta Sofía, que el pasado domingo cumplió tres meses, se quedó en la casa de Son Vent, la residencia de verano de los Príncipes de Asturias, pues aún es «demasiado pequeña» para exponerla al terrible calor que hacía ayer en las calles de Palma. Otro día, dijo la Princesa, la llevarán de paseo en barco, un plan más fresco, donde se la podrá ver.
En cuanto Leonor descubrió a los numerosos fotógrafos que se agolpaban frente a las puertas del Náutico, empezó a saludar con la mano. Una vez en el recinto, los Príncipes dejaron que Leonor se despegara de su lado, pero sin perderla de vista, y la niña exploró libremente las instalaciones y los stands, en uno de los cuales le dieron dos lápices de colores con goma incorporada con los que no dejó de jugar.
La Reina comentó que a Doña Letizia se le cae la baba con su hija, pero lo cierto es que a Doña Sofía le ocurre lo mismo, porque, acto seguido, empezó a relatar lo mucho que habla su nieta. «Aunque no entienda lo que dice, repite todo lo que oye», comentó la Reina, asombrada de las parrafadas que suelta su nieta.
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