
16/06/2009 VMT
El príncipe Ernesto Augusto de Hannover, esposo de Carolina de Mónaco, ha comparecido ante un tribunal alemán para defender él mismo su honor en la revisión del proceso en el que fue condenado por la paliza que, presuntamente, dio al dueño de una discoteca en Kenia. Un suceso que ocurrió en el año 2000.
Hasta ahora, tanto el noble como su esposa, habían dejado en manos de sus abogados la defensa de su imagen y de su intimidad en los numerosos pleitos que mantienen con algunos medios de comunicación y fotógrafos, pero esto ha cambiado. Y es que Hannover se ha presentado ante la Audiencia de Hildesheim (norte del país), convencido de que logrará hacer imponer su tesis de que dio un par de bofetones al propietario de la discoteca, pero no le dejó mal herido como sostuvo éste.
El marido de Carolina fue condenado en 2004, tras varios recursos, al pago de una multa de 445.000 euros por la agresión que sufrió Josef Brunlehner, el dueño del local, que tuvo que ser ingresado en un hospital de Mombasa tras la agresión. Según la versión de Brunlehner en el primer juicio, el príncipe apareció en su establecimiento capitaneando un grupo de vecinos y le propinó una paliza armado con un puño de hierro.
El incidente ocurrió durante unas vacaciones familiares de Ernesto Augusto de Hannover en la isla de Lamu, en Kenia, al sentirse importunado por el ruido procedente del local lo que, en su opinión, molestaba a todos los residentes de ese idílico y elitista lugar de descanso.
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