
17/06/2008 VMT
La reina Isabel II de Inglaterra se convirtió durante un corto espacio de tiempo en una guía turística de excepción para el presidente de EEUU, George W Bush.
Bush, que llegó hoy a Londres procedente de París para reunirse con el primer ministro británico, Gordon Brown, se desplazó al castillo de Windsor, en las afueras de la capital, para ser recibido por la reina.
Isabel II, vestida de un traje de chaqueta rosa, y su marido, el duque de Edimburgo, recibieron al presidente estadounidense y a su esposa, Laura, que lucía una chaqueta y falda turquesas.
La soberana británica conversó con el mandatario estadounidense y su esposa mientras compartían un té. A continuación, les acompañó durante un recorrido para mostrarles las partes más notables del castillo.
En un momento dado, la prensa pudo divisar a la soberana y sus invitados mientras recorrían un pasillo e Isabel II destacaba algunos de los puntos arquitectónicos e históricos más interesantes, antes de desaparecer por una de las puertas.
El presidente Bush, que se encuentra en una gira de despedida por Europa, ha podido disfrutar de guías excepcionales en algunas de sus diferentes etapas. En Berlín, la canciller alemana Angela Merkel le mostró los jardines del palacio de Mesenberg, en las afueras de la capital.
Y, sobre todo, el papa Benedicto XVI, en una iniciativa que rompió el protocolo para los visitantes extranjeros, recibió al presidente en la Torre de San Juan, en medio de los frondosos jardines vaticanos, en lugar de en la Bibloteca del Pontífice.
El propio Papa acompañó a Bush durante una visita a los jardines de veinte minutos, que concluyó en la gruta de Lourdes, una reproducción de aquella francesa en la que, según la tradición católica, la Virgen se apareció a Bernardette Soubirous.
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