Tranquila, sonriente y muy "grandota", así se vio a la Infanta Leonor en su bautizo marinero. Con casi ocho meses, la joven princesa está bastante fuerte y parece tener una salud de hierro. Ni una llantina en su primera visita al puerto mallorquín, todo sonrisas y ojos de interés por todo el tumulto que genera cada vez que aparece.