Toda la familia, por ambas partes, se reunió en el restaurante "El llagar de Titi", complejo propiedad de los Alonso a las afueras de Oviedo. Hasta ahí se desplazaron los padres de ella, que regresaron a Gran Canaria en el avión privado del piloto. Raquel y Fernando se regalaron sendas alianza de oro blanco, de diseño muy moderno, que eran idénticas. Un momento muy especial que sella un amor breve pero intenso, que seguramente se confirme en el mes de octubre.