Kelly empezó a destacar en el coro y se presentó a varios concursos musicales a nivel local, donde destacaba por su tremendo torrente de voz. Fue entonces cuando decidió trasladarse a Los Angeles para probar suerte. Sin embargo el destino le dio un duro golpe al perder en un incendio su apartamento y sus pertenencias. A Kelly, que ya había mandado varias maquetas a discograficas, no le quedó más remedio que regresa a Texas, a su casa.