Kate Moss fue la invitada estrella del desfile de Burberry Prorsum en Milán. Su presencia en la primera fila, junto a su amigo el fotógrafo Mario Testino, reunió a una avalancha de reporteros en su primera salida pública después que salieran a la luz sus coqueteos con las drogas. La firma británica, que decidió despedirla al ver las imágenes de Kate esnifando cocaína, aunque, poco después, rectificaron tal decisión.