Paul McCartney y su esposa, Heather Mills, han decidido separarse, según han confirmado en un comunicado conjunto, en el que culpan de la ruptura a la presión mediática en la que viven. El matrimonio, casado desde hace cuatro años, se había esforzado en negarlo desde hace tiempo, cuando los rumores no paraban de salir en la prensa británica. Cuando recientemente se le preguntó por qué vivía en una ciudad diferente que su esposo, ella contestó que iba a ser sometida a una nueva operación en Brighton y que quería permanecer cerca del hospital.