El arrugado de Redford, otrora una estrella de Hollywood, no quiere que se vanalice el festival de cine independiente que él creo, es decir, Sundance. Por eso se puso como un obelisco cuando hace unos días vio a la sin par Paris Hilton en una de las fiestas del festival, disfrutando del ambiente cinematográfico del que, le guste o no a Robert, ella forma parte (como olvidar su muerte en 'La casa de la cera'). El actor y director cree que el festival "está fuera de control" y que debe volver al redil del cine menos comercial. Parece que Paris siempre tiene la culpa de todo, ella que solo quiere pasarlo bien.