Aunque Robbie Williams va de chico duro, amante de las emociones fuertes y curtido en la batalla de la vida, al ver su casa el mito se desmorona. Su mansión californiana, con todos los lujos imaginables, hace que la actitud del cantante parezca una simple pose. El ex Take That vive en un "palacio" con seis habitaciones, nueve baños, piscina con tobogán y sala de cine. Por supuesto, está decorado con decenas de muebles caros, pero a Robbie no le parece suficiente. "A veces, el dinero no da la felicidad", comenta.