El mito de Yola nace de una relación no probada, y negada por el juez, con el polémico Padre Apeles. El sacerdote, un personaje que alcanzó gran popularidad en los 90 gracias a sus arriesgadas opiniones en programas de debate, negó por activa y por pasiva siquiera conocerla. Pero Yola se quedó entre nosotros, entre los frikis televisivos que nos amenizan la vida y que con sus escándalos siguen en el candelero. Ella aseguraba que era actriz, modelo, vedette y cantante (como todas), aunque llenaba portadas gracias a sus amores con personajes más o menos famosos.