Los amores palaciegos nunca pasarán de moda, por mucho que disten de los que leímos todos en los cuentos. A nadie le puede sentar mal poner una princesa en su vida, y menos si es tan guapa como Carlota Casiragi. La hija de Carolina de Mónaco se ha convertido en una bella adolescente y ya le roba portadas a la elegancia de su progenitora. Se le ha relacionado con muchos chicos, ninguno oficial, y con más glamour que los que se busca su tía Estefanía. Piensa que un día de estos puedes subir al balcón del Palacio de los Grimaldi y saludar desde el balcón, junto a Andrea, Pierre y la pequeña Alexandra... ¡sería un verdadero lujazo!