No hay mal que cien años dure ni chica dura que al final no se ablande. Avril Lavigne es la gran mentira del neo-punk, lo siento al que le ofenda. Ella, otrora con las uñas negras y las ropas rasgadas, se ha casado con su novio de toda la vida en una ceremonia de lo más privada, como las estrellas pijas de Hollywood, como lo que al fin y al cabo es ella. El afortunado que ha conseguido redimir a la chica mala es Deryck Whibley, del grupo Sum 41, y el enlace tuvo lugar en California. Se sabe que la cantante iba vestida con un exclusivo vestido de Vera Wang y un ramo de rosas blancas. Ver para creer.