Cansado de las críticas que despiertan sus constantes juergas, el Príncipe Harry ha decidido armarse. Como parte de su instrucción dentro de la elitista academia militar Bovington, el hijo menor del Príncipe Carlos ha conducido un tanque de combate. El joven rebelde ya manifestó su intención de acudir a la guerra de Afganistán o a la Irak en caso de que la armada británica le llamara a filas, sino devolverá su uniforme de alférez. Cualquiera se mete ahora con el principito...