El príncipe Felipe, esposo de la reina británica Isabel II, volvió a concentrar críticas por un chiste sobre los orfanatos rumanos. Durante una recepción en Edimburgo, el príncipe de 85 años manifestó su impresión por la cantidad de orfanatos en el país de Europa oriental: "Uno tiene la sensación de que los tienen (a los niños) sólo para dejarlos en los orfanatos", afirmó. Felipe, cuya tendencia a esta clase de meteduras de pata es objeto de burla de la prensa, fue duramente criticado por organizaciones de beneficencia británicas que trabajan con huérfanos en Rumania.