"No a la tala, no a la tala" fue sólo el comienzo, y es que Tita Cervera es poco menos que la reencarnación del Ché Guevara, ¡¡vaya revolucionaria!! Si se creía Blanca Cuesta que todo iba a ser un camino de rosas con Carmen estaba muy equivocada... a su niño y a su fortuna no se lo roba una 'cualquiera'. Se negó a la boda, pero se enteró de la misma por la portada de Hola, que además venía con sorpresa, un nieto para la coleccionista de arte. Pobre varón su levantase la cabeza!!