El príncipe Harry y su novia, Chelsy Davy, son la pareja real más polémica del año. Chelsy está en un "sin vivir" y es que con Harry nunca se sabe lo que te va a tocar: lo mismo se coge una borrachera enorme y comineza el toqueteo ajeno que dice que se va a la guerra, y claro, no es plan. Así, Chelsy está hasta el moño de Inglaterra y dice que en cuanto pueda se vuelve a su Sudáfrica natal, donde las cosas son más sencillas y hace mejor tiempo, que a su piel la lluvia le va fatal.