"Exagera en muchos de los asuntos relacionados con Roan". Esta frase no la dice su ex, sino el juez que se encarga de dirimir sobre la tutela del pequeño. El ejemplo más bizarro sobre la extraña actitud de Sharon Stone con su retoño tiene que ver con el botox. El botox tiene propiedades para controlar la sudoración excesiva y los olores corporales, así que la actriz decidió que había que inyectarlo en los pies de su hijo para controlar el hedor que de sus extremidades parece desprenderse. "Este es otro ejemplo de exageración", afirma el juez en su escrito a la vez que considera que Bronstein tiene "un acercamiento mucho más simple y común" al problema: preocuparse de que el niño "lleve siempre calcetines y de que use desodorante para los pies".