Tiene tan sólo 24 años, pero con el éxito de su single Mercy su vida ha cambiado radicalmente. La reconocen en la calle, la señalan en los bares, la miran en lo restaurantes... Duffy ha perdido completamente el anonimato y eso la altera. Según sus palabras: "No estoy nunca tranquila y pienso: ¿puedo manejar esto? ¿quiero desaparecer?". "Sería muy fácil convertirme en una reclusa. Lo que más me asusta de todo esto, es que veo que está recién comenzando. Estoy al límite, al borde de una colapso nervioso", dijo recientemente. "A veces puede ser muy incómodo cuando tienes 15 chicos en una lado de un pub y un grupo de chicas al otro lado y todos quieren una fotografía contigo cuando lo único que quieres es tomarte algo". "Esto no es normal y te hace sentir muy sola dentro de grupos muy grandes", reflexiona.