La hija mayor de Madonna, Lourdes María, de 12 años, cuida tanto su imagen como su famosa mamá. La joven acudió al salón de belleza para hacerse la manicura. Allí, esperó pacientemente a que le pintasen las uñas de color negro y le hiciesen una flor en cada una. Después, Lourdes, como toda una experta, sopló hasta que se le secaron, para no estropear la pequeña obra de arte.
Coqueta y presumida, Lourdes cuida al máximo cada detalle de su aspecto y parece haber heredado de su progenitora el gusto por lo desenfadado.