La llama de Diana de Gales no se apaga. Nueve años después del fatal accidente que provocó su muerte y su espíritu sigue vivo, sobre todo en Gran Bretaña donde miles de seguidores se acercaron al Palacio de Kensington. Sus hijos, los Príncipes Guillermo y Enrique, recordaron a su madre en privado, según un portavoz de la Casa Real británica. El interés mediático de su muerte tampoco se ha extinguido y casi todos los días salen informaciones en los tabloides ingleses sobre conspiraciones y mentiras de Estado.