Avril Lavigne ha decidido hacer un parón en su gira de conciertos para relajarse en Los Ángeles. La mejor forma que encontró para desconectar de tanto trabajo fue salir a cenar con su marido, Deryck Whibley, a uno de los restaurantes más de moda de la ciudad. La pareja probó varios platos y, como les pusieron demasiada cantidad de comida, decidió pedir a los camareros que envolvieran las sobras.