La modelo Liz Hurley ha confesado que es una adicta al Photoshop. Pero no sólo sus trabajos son retocados, la top británica altera incluso sus fotografías personales para mostrar su mejor cara en el álbum familiar.
La modelo retocó las instantáneas de sus últimas vacaciones. El motivo no era otro que estar más guapa. Así, puede enseñar el álbum a las visitas. "Me gusta retocar un poco las imágenes, como cualquiera. A nadie le gusta verse sombras debajo de los ojos", dice. "No tengo un Photoshop profesional, sino un programa que viene en mi cámara", reconoce. "No me gusta que me retoquen la cara. A veces lo han intentado. Ellos siempre quieren cambiar mi nariz y siempre les digo que 'no'. No me importa si me quieres hacer más joven o más delgada, pero no me pueden poner unas cejas o una mandíbula diferente", dice.