Cumplir 50 años ya no es lo que era, y si no basta con ver a actrices como Michelle Pfeiffer o Sharon Stone (ambas a punto de cumplirlos), Annette Bening o Madonna para darse cuenta de que, cosmética o cirugía, calidad de vida o presupuesto para afrontar los últimos avances químicos, se puede llegar a ese número espléndidamente.
Así, son muchas las que con mejores o peores resultados intentan conservar su juventud por exigencias de los cánones estéticos de Hollywood o en beneficio de un buen espectáculo de música y baile. Por eso, se puede concluir que Hollywood aplica una vez más su legendaria doble moral: no quiere que sus estrellas envejezcan.