Jennifer Lopez y Marc Anthony están obesionados con la salud de sus hijos mellizos, Max y Emme. Por eso, no permiten a nadie que se ponga en contacto con ellos sin utilizar crema de manos y mascarillas.
Pero su obsesión por los gérmenes no es la única manía de la pareja, que ha decidido desembolsar 600.000 dólares al año para contratar a seis guardaespaldas que cuiden las 24 horas de sus retoños, con un circuito cerrado de televisión.