Al actor Dennis Quaid el éxito de Great Balls of fire le abrió las puertas de la fama, pero también las de la cocaína. Como consecuencia de su adicción a esta droga, Quaid sufrió una grave depresión que le alejó de Hollywood durante una larga temporada.
"Fui adicto a la cocaína y prácticamente me veía ya muerto. Sólo habría durado cinco años más de haber seguido así. Mi vida estaba completamente fuera de control", explica el actor en una entrevista concedida al diario Bild am Sonntag. Fue su hijo Jack, fruto de su relación con Meg Ryan, quien le dió un nuevo sentido a su vida.