Las hermanas Hilton utilizan aviones privados, inmensas mansiones, hombres de primera a su lado y derroche de dinero en cosas absurdas. Pero para llevar este ritmo de vida tienen que estar siempre guapísimas, "Es estresante estar siempre perfecta" afirma Paris. Para conseguirlo pagan 2.500 euros para que las peinen y 3.500 euros para que las maquillen los mejores profesionales del mundo. Además en 2002 en Tokio cerraron uno de los centros comerciales más grandes de Japón para que ellas pudieran comprar a sus anchas. Un arduo trabajo que tiene como resultado colecciones de ropa de los diseñadores más prestigiosos de la tierra. Sirve como ejemplo un vestido hecho con fichas del casino de París, valorado en un millón de dólares.