Pampita dejó su tierra y puso camino a Buenos Aires a probar suerte en el mundo del espectáculo. La suerte, al principio, le fue esquiva y la joven tuvo que trabajar en un bolera para poder sobrevivir. Luego trabajó como vendedora de ropa en diferentes tiendas hasta que en un casting quedó seleccionada para la campaña de ropa donde, casualmente trabajaba. Este trabajo resultó decisivo y comenzó una deslumbrante carrera como modelo.