David Beckham provocó la indignación general en Sydney, donde llegó para disputar mañana un amistoso con el LA Galaxy, al no detenerse para saludar a un grupo de niños enfermos de cáncer que le esperaban en el hotel. "Nunca hubiera hecho eso de haberlo sabido", se disculpó el medio inglés. "Nunca lo he hecho ni nunca lo haré. Espero la ocasión para reunirme con ellos donde y cuando quieran", añadió.