En definitiva, el resultado de la mezcla de culturas de sus padres no podía haberles salido mejor. Mariah Carey es guapa, simpática y se encarga personalmente de cuidar a sus fans. Además, ha triunfado en muchos ámbitos de su vida y se ha convertido en toda una sex-symbol, desmarcándose de la belleza extremadamente delgada y enfermiza de algunas de sus compañeras de profesión, luciendo sin complejos sus vertiginosas curvas.