Paquirrín, también conocido como Kiko, tenía dudas y no lo veía nada claro: "no me veo a mi madre visitando a Julián en la cárcel, desde luego yo no iré". El hijo de la tonadillera resultó ser un visionario, porque su madre nunca atravesó los muros de la cárcel de Alahurín de la Torre durante el tiempo que su enamorado estuvo confinado en la citada institución penitenciaria.
Algunos apuntan como motivo de su ausencia a una fuerte depresión causada por la delicada situación por la que atravesaba su novio. Otros señalaron a Julián Muñoz como artífice de esta maniobra, para evitar disgustos a su amada. Sea como fuere, la historia tuvo un final "feliz", ya que cuando trasladaron al ex alcalde de Marbella a Jaén, su novia sí que hizo acto de presencia, vis a vis incluido.