Clifford Luyk, padre de Estefanía, ejercía por la época de entrenador del Real Madrid de baloncesto, y como si sacar a cancha se tratase eligió a uno de sus jugadores para que ocupara el maltrecho corazón de la niña. El afortunado, porque sólo así se le puede llamar, fue Ismael Santos que salió con Estefanía a finales de los 90. Los padres estaban encantados con el chico, e incluso se habló de boda, pero el amor es caprichoso y Estefanía no quería atarse.