La spice pelirroja, excesiva hasta la muerte y con curvas para dar y regalar, dejó el grupo, cambio de peluquero y se puso la dieta más estricta de la historia: no comer. Una anorexia reconocida y muy criticada -con razón- que por la que tuvo que estar ingresada. En su último trabajo volvió a sus formas, a sus excesos y ha conseguido ser madre de una niña sana y de nombre imposible (como su look): Campanilla Madonna.