Un jovencísimo Gonzalo Miró empezaba a salir en las portadas de la prensa rosa de la mano de una de las actrices más punteras del panorama cinematográfico español: Natalia Verbeke. La actriz, de origen argentino, sedujo al pipiolo con sus sinuosas curvas, esas que le han convertido en todo un sex symbol nacional. La relación intentó ser discreta pero formaban una de las parejas más de moda del panorama nacional y no pasaban desapercibidos para nadie (incluida la publicidad).