En México lindo y querido ya andaban con la mosca del embarazo detrás de la oreja y lejos de hacer caso omiso, hace ya varios días que diversos periódicos del país habían montado sus propios gabinetes tocoginecológicos y que, sin ni siquiera una ecografía de por medio, sino tan sólo alguna foto en la que la actriz aparecía con un vestido púrpura muy desahogado y algún kilillo de más, se hicieron públicamente la pregunta del millón: "¿Y esa pancita, Salma?", llegó a titular el diario 'Reforma'. No iban nada desencaminados.