Cuando el sector de la hostelería ve aparecer a Amy Winehouse se pone a temblar. Son muchos los centros en los que no se la deja entrar por su largo historial de destrozos. Pero lo de los destrozos no es sólo cosa de locos, grandes genios, como por ejemplo Salvador Dalí no era bien recibido porque le gustaba llenar sus habitaciones de animales exóticos.