Tampoco podemos olvidar a la fiestera más conocida, Lindsay Lohan, quien ingresó hace unos días en la clínica de rehabilitación de moda, Wonderland, en las colinas de Hollywood. Meses de abuso del alcohol han convertido a esta joven de 20 años en la favorita de los dueños de los clubes, pero en la pesadilla de sus compañeros de plató, que nunca saben ni cuándo ni en qué estado aparecerá. Lohan alcanzó su punto más bajo en enero, cuando después de los Globos de Oro se sumergió en una noche de desenfreno que sólo terminó cuando se desmayó al amanecer cerca de un lujoso hotel de Beverly Hills.