Tiempo ha pasado ya de esto, pero sigue en la retina de todos como ese pseudo-representante de artistas gozaba en las playas de la compañía de bellas mujeres. Una de ellas era Estíbaliz Sanz, con la que Antonio Fontaneda tuvo una relación más que profesional. Pocos entendían este "amor" e incluso se habló de prostitución. Estíbaliz ahora sólo tiene reproches para el que fue su descubridor.