Milán fue su casa durante cuatro años. Una joven Estefanía se alejó del hogar paterno para cumplir su sueño: triunfar en la moda. Las cosas le fueron francamente bien. En Italia triunfó en las pasarelas, donde sólo era Estefanía, y desfiló para las principales agujas de la capital de la moda italiana. Además, fue la imagen de los cosméticos Deborah. El amor también le sonrió en tierras milanesas.