No fue un impulso. Era el concurso de la reina de las fiestas de mi pueblo y la comisión de fiestas vino a buscarme a mi casa.
¿Era la guapa oficial de Charco del Pino?
Ellos necesitaban candidatas y fueron a las que creían que se querían presentar. Yo en un principio dije que no. Me daba mucho miedo. Es que el mundo de la moda no está muy actualizado en el pueblo donde vivo y yo tampoco estaba muy enterada. Me gustaba más el deporte. Pero, al final, impulsada por la comisión de fiestas, me presenté y gané. A los dos años me presenté en el municipio y también salí elegida. Luego ya pasé a la provincia. Ser nombrada Miss Tenerife fue un subidón y allí sí quise enterarme de qué va este mundo. Es que la mayoría de las niñas venían de agencias de modelos. Y empecé a tomar clases de desfile, etc.